Parque Arqueológico Batey Delfín del Yagüez

Parque Arqueológico Batey Delfín del Yagüez

 

Horario e información

Bienvenida e introducción

Investigaciones arqueológicas del Yagüez

El Parque

La industria de la caña de azúcar

El trapiche

El ron

El cafetal

Los bohíos jíbaros

La hacienda cafetalera

Batey Delfín del Yagüez

Los bohíos arqueológicos

El río Yagüez

Horario e información

El horario de apertura del Parque Arqueológico Batey Delfín del Yagüez es: de lunes a viernes de 8:30am a 2:00pm.

Para obtener más información puede comunicarse con el Parque Arqueológico Batey Delfín del Yagüez (939-394-7734) o con la Oficina de Turismo del Municipio de Mayagüez (787-832-5882).

Bienvenida e introducción

Bienvenidas y bienvenidos al Parque Arqueológico Batey Delfín del Yagüez, un enclave que alberga un yacimiento taíno del siglo XIII y una impresionante muestra de arte rupestre, única en Puerto Rico y el Caribe, que los arqueólogos caracterizan como un acuario de piedra.

En diciembre de 1995 se produjo en este lugar el extraordinario descubrimiento de un gran batey que se mantuvo oculto bajo un manto de tierra por casi quinientos años.

El arqueólogo Juan Antonio Rivera Fontán, adscrito al Programa de Arqueología y Etnohistoria del Instituto de Cultura Puertorriqueña, dirigió las investigaciones realizadas entre los años 1996 y 2010.

Batey Delfín del YagüezEl gran potencial científico y cultural del hallazgo impulsó a la administración municipal del alcalde José Guillermo Rodríguez a auspiciar el abarcador proyecto de investigaciones que demuestra que el lugar estuvo habitado a través de unos 750 años.

Asentamiento europeo

El estudio etnográfico ha documentado que, posterior a la fase indígena, entre 1760 y 1790, en el lugar se estableció una estancia familiar asociada a los primeros habitantes del poblado fundado el 18 de septiembre de 1760. Hubo haciendas de café en el siglo XVIII y una plantación activa de caña de azúcar en el segundo tercio del siglo XX.

Posteriormente, en 1983 se construyó en el lugar un complejo de charcas para cultivar camarones que alteró considerablemente el paisaje geomorfológico del lugar.

Iniciadas las investigaciones arqueológicas e históricas, el gobierno municipal adquirió los terrenos, se reconstruyó su entorno, se reforestó con vegetación autóctona, se restauró la estructura del batey y se planificó la construcción de este centro educativo, cultural y turístico.

La propuesta de este parque arqueológico se fundamenta en los hallazgos realizados durante las investigaciones arqueológicas e históricas de Rivera Fontán y su equipo de investigadores.

El Municipio de Mayagüez, custodio de este monumento patrimonial, ofrece este espacio como homenaje a nuestros ancestros, quienes con su trabajo y su lucha construyeron las bases de la nación puertorriqueña.

Investigaciones arqueológicas del Yagüez

En estas salas de tema arqueológico se exhiben artefactos recuperados, réplicas de monolitos con iconografía, dibujos, fotos, los principales hallazgos producto de las investigaciones, la interpretación que los arqueólogos han elaborado sobre el lugar y la importancia que le atribuyen a este monumento indígena.

La primera sala nos ilustra sobre los principios de la ciencia arqueológica y su aplicación en la interpretación de las actividades que realizaban los habitantes de este lugar. A través de los artefactos recuperados, los arqueólogos han hecho inferencias del modo de vida de los que ocuparon y vivieron aquí.

Batey Delfín del YagüezEn la segunda sala se describe el patrón de asentamiento de la aldea taína del Yagüez, de su batey e iconografía. Destacan los principales iconos de su fauna marina: un delfín y una ballena cachalote talladas en piedra.

Se muestran también las diferentes etapas del proceso de las excavaciones arqueológicas, los principales hallazgos y la reconstrucción de los bohíos arqueológicos que, según se ha documentado, existieron aquí durante la habitación indígena.

Pasen a las salas para que aprecien la colección y los hallazgos de este sitio arqueológico.

El parque

El Parque Arqueológico Batey Delfín del Yagüez ocupa unas diez cuerdas de terreno delimitadas por el cauce del río Yagüez.

El ofrecimiento cultural del parque se ha organizado en una serie de estaciones temáticas en las que se abordan, desde una perspectiva museográfica, aspectos de las principales actividades económicas y socioculturales que definieron el desarrollo histórico de Mayagüez y de Puerto Rico.

La secuencia de las estaciones nos permite hacer un recorrido histórico desde el período más próximo en el siglo XX con la industria de la caña de azúcar, el cafetal y la cultura de la producción del café en el siglo XIX, y el modo de vida del jíbaro puertorriqueño, en ruta hacia el poblamiento indígena durante los siglos XIII al XV.

Esta experiencia sensorial e intelectual le permitirá conocer aspectos fundamentales de nuestra historia y de los modos de vida de nuestros antepasados que habitaron esta región en diferentes épocas. El viaje nos llevará hasta nuestra raíz más profunda: la aldea de los indios taínos.

En este plano se muestran los terrenos del parque y la localización de las diversas estaciones temáticas. Hidrátese y disfrute el paseo.

Batey Delfín del Yagüez

La industria de la caña de azúcar

La industria de la caña de azúcar fue la actividad que dominó la economía y la sociedad de Puerto Rico y de los demás países caribeños hasta la primera mitad del siglo XX.

Las primeras cepas de caña de azúcar las trajo a Puerto Rico, en el 1515, Juan Ponce de León, primer colonizador y gobernador de la Isla desde el 1509.

A las primeras fincas elaboradoras de azúcar, que datan del siglo XVI, se les conocía como ingenios o trapiches.

Durante la primera mitad del siglo XIX, la Isla se convirtió en una colonia azucarera de importancia mundial.

En el 1870, Puerto Rico era, después de Cuba, el mayor productor de azúcar del hemisferio occidental.

Batey Delfín del YagüezEn el 1912 comenzó la presencia de centrales azucareras en la Sultana del Oeste. La primera fue la Central Rochelaise, seguida por la Central Igualdad, en el 1926. La Igualdad cerró sus operaciones en el 1977.

La industria azucarera, que en un momento representó el 60% del ingreso bruto del País, se sostuvo aquí por más de siete décadas.

Su decadencia comenzó a mediado de los años 1950 al 1960.

Según los historiadores, entre los factores que contribuyeron a la desaparición de la industria azucarera destacan: la reducción de cuotas azucareras en la década del 1950, la industrialización del País, los requisitos ambientales en la década de 1970, la utilización de los mejores terrenos para la construcción de viviendas y centros comerciales, y los convenios colectivos, que exigían condiciones de trabajo dignas para los obreros, entre otros.

Esta estación temática es una aproximación museológica a varios aspectos de los procesos de manufactura y producción de los derivados de la caña: el azúcar, las mieles y los rones.

El trapiche

Este trapiche rústico, construido con madera del árbol de capá prieto, es una reproducción del más primitivo de los tres tipos utilizados para la molienda de la caña en Puerto Rico.

Su nombre alude a que era movido por hombres esclavos, bueyes o caballos.

En el pasado era común que los pequeños hacendados lo usaran para procesar la caña y producir melaza, aguardiente o ron.

También, se utilizaban el trapiche de viento y el trapiche hidráulico. A partir del 1820, llegan a Puerto Rico los primeros trapiches de vapor. En Mayagüez hay trapiches para la elaboración de melao y aguardiente desde principios del siglo XIX.

Los esclavos se convirtieron en la principal fuerza trabajadora en las diferentes tareas de las haciendas de caña, concentradas en los llanos y zonas costeras de la Isla. Esa fue su principal ocupación durante el tiempo que duró la esclavitud en Puerto Rico, que fue abolida en el año 1873.

Batey Delfín del Yagüez

La carreta

Las carretas tiradas por bueyes son típicas de los años 30 del siglo XX. La que aquí se exhibe fue adquirida en el pueblo de San Sebastián. Un 75 por ciento de la pieza es original. Se desconoce a quién perteneció.

Tanto su armazón como las llantas están construidas con madera del árbol de capá prieto. Desde el origen, las llantas están cubiertas de una lámina gruesa de metal.

Casi siempre el eje central o la flecha, como también se le conoce, se construía con madera del árbol de húcar.

Las barandas de dos crucetas que se utilizaban en tiempo de zafra se hacían con madera del árbol de alvarado, que era muy fuerte. En tiempo de invernazo se quitaban las barandas y se sellaban las paredes con madera, como ahora se exhibe, para el acarreo de arena y víveres.

El ron

El ron es una bebida espirituosa que se obtiene de la fermentación alcohólica y destilación del jugo de caña o melaza, un líquido espeso de color oscuro producto de la cristalización del azúcar proveniente de la caña. Desde antes del siglo XVIII, el ron era la bebida emblemática de las Antillas.

En Puerto Rico, la demanda por el producto, que era consumido sin distinción de clase, aumentó debido al alto precio de los licores europeos.

En Mayagüez, el proceso de destilación de ron fue muy importante en el siglo XX. Durante la prohibición, entre 1919 y 1933, el conocido como ron cañita se destilaba clandestinamente.

Tras la eliminación de la prohibición, el desarrollo de la industria licorera en Mayagüez cobró una presencia significativa, destacándose por la calidad de sus productos.

En la década de los años 40, las compañías mayagüezanas se distinguían por la producción de una gran variedad de rones y otros licores. Entre esas firmas destacaron: José González Clemente & Co., Primitivo Grau y Manuel Marín & Co.

Al presente, la Destilería Coquí fabrica el Ron Pitorro ya patentado. En los últimos años se ha fundado la licorera Rones Superiores de Puerto Rico & Co., para dar un impulso al icónico Ron Superior de Puerto Rico, que fue elaborado en Mayagüez bajo la firma de José González Clemente & Co.

Actualmente, Puerto Rico figura como uno de los mayores productores de ron del mundo. Cerca del 80% del ron que se consume en Estados Unidos y América es de origen puertorriqueño. El ron boricua es reconocido internacionalmente por su gran calidad y su exquisito sabor.

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El alambique

Este rudimentario alambique es similar a aquellos utilizados por los jíbaros para la elaboración de ron casero en los campos de nuestro País.

En Puerto Rico, se fabricaba el pitorro o cañita usando dos contenedores cilíndricos de metal o “drones” de 55 galones y una serpentina, para destilar la melaza mediante el uso de calor y otros ingredientes. Los aperos se ocultaban de las autoridades en los campos y los montes.

El Pitriche se elaboraba en las haciendas de caña, que lo distribuían a los pueblos de la zona montañosa. Aquí se elaboraba un licor de calidad que sirvió de base para la industria licorera que se desarrolló en la ciudad, desde principios del siglo XX.

Hoy día, el emblemático licor tiene una gran demanda en tiempo de Navidad y se prepara con distintos sabores de frutas.

El cafetal

El cafetal es el contexto ambiental que mejor representa el modo de vida de nuestro campesino: el jíbaro puertorriqueño.

El café llegó a Puerto Rico desde República Dominicana en 1736. La planta mide entre dos y tres metros de altura y produce unas flores blancas y fragantes parecidas a las del jazmín. De esta planta se obtiene una baya verde que adquiere un color rojo intenso cuando madura. En su interior posee dos granos que, al ser procesados, tostados y molidos, proporcionan una bebida estimulante de gran aroma, muy apreciada en todo el mundo.

En Puerto Rico, hasta principios del siglo XX, el tipo de café que tradicionalmente se sembraba lleva el nombre científico de Coffea arabica. Este café se adaptó plenamente a nuestro suelo y medio ambiente, y con él se afianzó la industria cafetalera en la isla. Su cultivo tuvo tanto éxito que se convirtió rápidamente en la cosecha más remunerativa del país.

De estas siembras originales surgió el tipo de café arábigo que ahora se conoce como variedad Puerto Rico. El café de Puerto Rico es considerado en el mercado mundial como uno de los mejores. 

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Los bohíos jíbaros

Este conjunto de viviendas que comúnmente denominamos bohíos recrea aspectos relevantes de la forma de vida del campesinado puertorriqueño.

Según el sociólogo e investigador dominicanoWalter Cordero, la palabra bohío constituye un antillanismo de origen taíno, empleado en República Dominicana, Cuba y Puerto Rico para designar la casa de madera, preferentemente de palma, techada de paja o yaguas.

Estos bohíos fueron la vivienda de la gran mayoría de nuestros ancestros y formaron parte principal del paisaje de los campos de nuestras islas hasta la primera mitad del siglo XX. Es precisamente durante este último siglo que el bohío campesino se convierte en un símbolo de nuestra identidad como pueblo antillano.

El bohío indígena fue la base de la cual evolucionaron las viviendas que albergaron a las clases populares en las sociedades antillanas que se formaron durante más de cuatro siglos.

Estas humildes viviendas poseían una división sencilla de dos habitaciones. Separados por un tabique de madera estaban el cuarto dormitorio y la estancia de estar como sala y comedor de sus habitantes.

Los visitantes se recibían en el batey o explanada frente a las escaleras del bohío, de arraigada tradición indígena. Por lo general, la cocina -un simple fogón cubierto- se localizaba fuera de la casa principal, para evitar que el fuego incendiara la vivienda.

Asómate por las puertas de estos bohíos y observa en su interior algunos de los útiles y del mobiliario que utilizaba nuestro campesinado en su vida diaria, cuna de nuestra nacionalidad y cultura.

La hacienda cafetalera

Las tierras altas del este de Mayagüez forman parte de la zona cafetalera de Puerto Rico en la región interior oeste de la isla.

A finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, el vasto territorio de Mayagüez comprendía el barrio Furnias, actual municipio de Las Marías, parte del barrio Montoso de Maricao, sectores de Añasco y de San Sebastián.

En este territorio se organizó un potente sistema de haciendas cafetaleras. El llamado “Camino de Furnias” sirvió como eje de la actividad comercial en esta región y fue la vía principal por la cual se acarreaban hacia el puerto de Mayagüez las cosechas de las haciendas de la montaña, particularmente la del café. También fue la ruta por donde subían los insumos para las haciendas y pobladores de la altura cafetalera.

La importancia que tuvo la producción de café y el auge en el comercio internacional fueron responsables del extraordinario desarrollo económico y de dinámica sociocultural de la ciudad de Mayagüez durante ese periodo.

En 1827, este tráfico comercial convirtió a Mayagüez en el principal puerto de exportación de todo Puerto Rico. En Mayagüez se establecieron casas comerciales de países como Inglaterra, Francia y Estados Unidos.

En esta casa de cemento, construida por los entonces dueños de la finca en 1983, hemos organizado esta sala de exhibición dedicada a la cultura de las haciendas cafetaleras.

En las fotos y obras de arte se recrean estampas de la vida en la zona cafetalera.

La exposición incluye mobiliario, utensilios, máquinas y herramientas utilizadas en las haciendas en las que se producía y procesaba el aromático grano.

Adelante, conozcan los detalles de las haciendas cafetaleras.

Batey Delfín del Yagüez

Batey Delfín del Yagüez

Puerto Rico es la isla del Caribe que mayor cantidad de bateyes tiene registrados.

Entre los diferentes tipos de yacimientos arqueológicos que conocemos, los sitios de bateyes son unos de los que mayor interés despierta en los especialistas y en el público general.

Los bateyes son estructuras construidas por los indígenas antillanos a base del corte, relleno y nivelación de un área para crear una explanada, la cual se delimita -por dos o más lados- con muros de piedra o camellones o taludes artificiales de tierra.

Estos bateyes formaban parte del patrón de asentamiento de las aldeas de la sociedad indoantillana. En ellos se realizaban toda una serie de actividades de la vida cotidiana, se practicaba el juego de la pelota, los areitos y otras actividades sociales de índole económica y religiosa.

La naturaleza comunitaria de estos sitios convirtió este espacio en el eje alrededor del cual giraba la vida social de estas comunidades.

El Batey Delfín del Yagüez es el quinto batey de mayor tamaño de Puerto Rico. Mide unos 45 metros de largo por 32 metros de ancho. Su cancha interior cubre una superficie aproximada de 1,440 metros cuadrados.

Su planta forma un paralelogramo irregular, delimitado por cinco muros. Sus cuatro esquinas son abiertas y dan acceso al interior del batey. En su lado norte presenta dos muros paralelos que crean un pasillo de tierra de dos metros de ancho. Su muro norte interior representa una serpiente de diecinueve metros de largo.

El área interior del recinto fue excavada y nivelada, formando una especie de hondonada. Para su construcción, los taínos cortaron la falda del monte que forma los lados este y sur del Batey, nivelaron la plataforma y, con la tierra extraída, construyeron dos camellones con los cuales delimitaron el recinto en sus lados norte y oeste. Contra la pendiente de los cortes de la ladera y de los camellones se instalaron los muros de piedra que demarcan el interior del batey.

Batey Delfín del Yagüez

Muestra de arte rupestre

El elemento que más ha llamado la atención de este sitio arqueológico es la impresionante muestra de arte rupestre que exhiben sus muros. Diecisiete de las piedras tienen algún tipo de figura labrada. Las figuras de animales marinos dominan el tema iconográfico de este batey.

Destacan dos sorprendentes esculturas de cetáceos de casi metro y medio de largo en su muro este. Una de estas es el delfín que da nombre al yacimiento, la otra representa una ballena cachalote.

Estas esculturas son las primeras de su tipo documentadas en los estudios arqueológicos del Caribe. La asociación temática de este batey con la fauna marina se complementa con petroglifos que representan un pulpo, un manatí y dibujos estilizados de peces. También se ha identificado una piedra totalmente natural cuya forma es sugestiva de un pez mero y le confiere un rasgo iconográfico que permite integrarla al tema marino de este batey. La existencia de este conjunto de figuras marinas convierte este batey en un verdadero acuario de piedra taíno: un lugar único en el patrimonio arqueológico del Caribe.

La aldea taína del Yagüez

La aldea es la unidad básica de los asentamientos en la sociedad taína. En ella habitaban los miembros de la tribu de un jefe de familia, que comúnmente llamaban cacique.

En este sitio, los arqueólogos han identificado los restos de una aldea que estuvo activa por espacio de doscientos cincuenta años, entre los años 1250 y 1500 de nuestra era.

El análisis de los materiales que se recuperaron durante las excavaciones arqueológicas realizadas en este yacimiento nos habla de que aquí se desarrolló una fuerte actividad artesanal, según surge de las herramientas de piedra, implementos de trabajo de procesamiento y preparación de sus alimentos, cerámica, morteros y elementos de prácticas rituales.

La presencia de este conjunto de artefactos, el patrón de asentamiento y otras evidencias recuperadas indican una intensa dinámica social vinculada a la vida en una aldea.

Desde esta estación se nos ofrece una vista panorámica de la reconstrucción que los arqueólogos han realizado de la aldea taína del Yagüez.

Los bohíos arqueológicos

Durante las excavaciones en este yacimiento, se documentaron un total de 242 manchas, que representan huellas de z(s)ocos o postes que sostenían las paredes y techumbre de las estructuras de madera que construyeron los pobladores indígenas.

De este conjunto se pudo establecer la ubicación, forma y tamaño de cuatro estructuras de madera. Como parte del ofrecimiento que brinda el Parque Arqueológico Batey Delfín del Yagüez, se han recreado in situ las estructuras de los cuatro bohíos.

Su alzada, o sea el levantamiento de las paredes y el techo, son una interpretación etnoarqueológica desarrollada por el investigador y maestro artesano Daniel Silva Pagán.

Su construcción se realizó con materiales y técnicas actuales, para mostrar ejemplos del diseño e ingeniería indígena en la edificación de sus viviendas y señalar la distribución habitacional de esta aldea taína.

La configuración de estos espacios muestra diferentes formas y tamaños. Esta información amplía la visión tradicional de la construcción de bohíos indígenas como estructuras redondas o rectangulares.

Batey Delfín del Yagüez

El río Yagüez

Sus aguas regaban las tierras del cacicazgo del Yagüeca, territorio que era regido por el legendario cacique Urayoán. Este cacique, líder de la insurrección taína contra los españoles, fue, según la leyenda, el responsable de planificar el ahogamiento del ibero Diego Salcedo en 1511. Según dicha leyenda, con este acto, los taínos comprobaron la mortalidad de los españoles.

Un cuento de camino teniendo en cuenta que ya los indios del Caribe habían visto morir a los suyos y a muchos invasores españoles.

Siglos después, a mediados de los 1700, en sus márgenes se estableció el poblado, hoy ciudad de Mayagüez.

El Yagüez es uno de los seis ríos que desembocan hacia el litoral de la costa oeste de Puerto Rico. Nace en las montañas Urayoán, al suroeste del municipio de Las Marías, a una altura aproximada de unos 1,200 pies sobre el nivel del mar.

El curso de sus aguas corre generalmente de este a oeste. Su cauce tiene una longitud aproximada de 13 millas, desde su nacimiento hasta que desemboca al mar, en la imponente bahía de Mayagüez.

En este sector, el río formó la terraza aluvial donde se asentaron diversos grupos humanos a través del tiempo. Sus aguas, que en distintos momentos inundaron la terraza, depositaron toneladas de sedimentos aluviales que cubrieron las huellas que dejaron sus antiguos habitantes.

Batey Delfín del Yagüez