Adiós a un cardiólogo con un corazón que no le cabía en el pecho

Adiós a un cardiólogo con un corazón que no le cabía en el pecho“De mi hermano Rauli solo puedo decir cosas lindas y hermosas. Tenía un corazón que no le cabía en el pecho. Siempre dio el máximo. Era justo, desprendido, lo suyo era servir a Dios y servir al prójimo, era su tema de vida. Era un instrumento de Dios para traer la salud”. Así describió Marisol García Rinaldi a su hermano mayor, el prestigioso cirujano cardiovascular Raúl García Rinaldi quien murió de un infarto masivo en su despacho médico el pasado 11 de febrero.

“La tristeza es tan grande… fue tan de momento… no nos despedimos y es difícil de aceptar”, dijo García Rinaldi a mayaguezsabeamango.com vía telefónica desde Mayagüez.

Según dijo se enteró del deceso mientras recibía la segunda dosis de la vacuna contra el Covid-19 porque la esposa del galeno, Jeannette Quiñones le llamó para decirle que iba camino al hospital porque “Rauli estaba malo”, ninguna sabía que había fallecido.

“Ser su hermana es un orgullo, Raúl fue muy humilde, nunca presumió de sus conocimientos ni de todo lo que aportó. Somos una familia humilde. Nuestros padres nos dejaron educación, principios y respeto más que dinero, eso guió su vida”, acotó.

Aunque la pandemia los mantenía distanciados “hace tres semanas estuvimos juntos y fue un regalo de Dios porque estuvimos con él. Fue una despedida sin saberlo”.

Adiós a un cardiólogo con un corazón que no le cabía en el pecho“Voy a extrañar el amor que había entre nosotros. Rauli era nuestro querendón, nuestro, papá, el jefe de la familia. Le amamos con un amor que no tiene límite, lo amábamos entrañablemente. Si nos decía que quería comer algo, ahí lo tenía, era buen diente. Le encantaba la carne mechada como la hacía mami, las habichuelas coloradas de Aidita, (su hermana).

Para la viuda del cirujano cardiovascular, estos días “han sido muy duros”. “Teníamos una rutina, todas las mañana nos dábamos un beso le entregaba su café y hablábamos mientras le preparaba las cositas que se iba a comer en todo el día. Cuando me levanto y no está pienso que es una pesadilla. Todas las mañanas me levanto y no lo veo y lo extraño”.

Jeannette confirmó que su marido se sentía muy bien y que de la cirugía de la válvula aortica por catéter que le hicieron hace unos años se había recuperado satisfactoriamente.

“Él estaba súper bien. El día que él murió estaba haciendo ejercicios, comiendo saludable, estaba bien, estaba súper activo, él tenía mil por dentro”, reiteró.

Explicó que fue su hermana Ana Quiñones, coordinadora de cirugía, “su mano derecha e izquierda”, quien encontró al médico en el piso de su oficina.

“Él salió de sala, él operó y murió con las botas puestas. Habló con los familiares del paciente y subió a su oficina del tercer piso para atender cualquier emergencia. A mi hermana le extrañó que no la llamara después de salir de sala de operaciones. Fue a la oficina, tocó a la puerta, no respondió, entró y estaba en el piso. Pidió ayuda, vino todo el mundo y estuvieron más de 45 minutos tratando de salvarle la vida pero no se pudo”, explicó.

Tratando de asimilar la pérdida y apechando los días de duelo que quedan por delante, Quiñones dice sentirse bendecida “de haber estado con él, de haber conocido al ser humano tan grande que es, y a su familia extraordinaria”.

La enfermera graduada recordó que hace tan solo ocho días su marido le pidió que aceptara un asiento en la junta de directores de la Fundación García Rinaldi, creada para facilitar el acceso a procedimientos cardiovasculares a pacientes con limitaciones económicas, promover la investigación de enfermedades cardiovasculares y sus tratamientos, y promover la educación entre profesionales de la salud, lo que ha permitido que miles de jóvenes interesados en estudiar medicina se orienten y realicen trabajos de investigación, y desde donde podrá seguir aportando su tiempo a la investigación científica, función a la que ha dedicado esfuerzos en los últimos años.

No se quería morir

La viuda reiteró que el médico “no se quería morir”, él quería hacer un segundo libro “que le iba a llamar Las 52 preguntas que tenía para Dios”. Algunas sobre “las injusticias de la vida que él no podía entender”.

Además quería seguir preparando médicos y orientando a estudiantes de universidad y escuela superior sobre la importancia de la medicina, y pagar los estudios a los alumnos seleccionados para ser becados.

Adiós a un cardiólogo con un corazón que no le cabía en el pechoDanny Rivera le canta a García Rinaldi

Quiñones confirmó que el cantante Danny Rivera cantará en la misa exequial del cirujano, por deseo expreso del galeno.

“Danny Rivera, era bien amigo de Raúl y mío de muchos años y se adoran. Él siempre me dijo que quería que Danny le cantara. Yo no me acuerdo de la canción, pero Danny cantará las canciones que él sabía que a Raúl le gustaban, a las 12:00 del mediodía en la iglesia de Santa Teresita.

Municipio de Mayagüez coordina las honras fúnebres

La asesora municipal de cultura de Mayagüez, Álida Arizmendi, quien coordina la logística del sepelio, confirmó que las honras inician con su velatorio, el lunes 15 de febrero del corriente, a partir de la una de la tarde en la Funeraria Santa Ana de Cabo Rojo, ubicada en la carretera PR-100. A las cinco de la tarde se ofrecerá una misa y a las seis se cierran las puertas del lugar en estricto cumplimiento del protocolo sanitario impuesto para evitar el contagio del Covid-19.

El martes 16 de febrero la comitiva fúnebre sale de Cabo Rojo rumbo al Centro Médico de Mayagüez a las ocho y treinta de la mañana “donde sus compañeros médicos, enfermeras y demás personal le darán su último adiós”. El alcalde de Mayagüez José Guillermo Rodríguez dará un breve mensaje y su viuda también se dirigirá a los presentes.

Esa visita al lugar donde García Rinaldi creó un Centro Cardiovascular, trabajó durante los pasados 20 años y murió, “será cosa de no más de 15 minutos”, sostuvo la también actriz que coordina las honras del médico y amigo de más de tres décadas.

De ahí la comitiva fúnebre parte por la carretera número dos, escoltada por la policía municipal y estatal hasta llegar a San Juan. “Es entonces que Mayagüez, como madre adoptiva, le devuelve su hijo a la madre natural... San Juan”, sostuvo Arizmendi.

“Mayagüez y nuestro alcalde José Guillermo Rodríguez siempre se sintieron honrados y orgullos de que este puertorriqueño, quien fuera el fundador del Centro Cardiovascular del Centro Médico de Mayagüez, amara a nuestra ciudad y a su gente como lo hizo, brindando una mejor calidad de vida a todo aquel que lo necesitara, con dinero y sin dinero”, acotó.

La misa funeraria en honor al galeno se llevará a cabo en la Iglesia Santa Teresita de Santurce el próximo martes 16 de febrero. Danny formará parte del ritual funerario una vez culmine la homilía.

Los restos del médico, maestro y filántropo serán sepultados en el Cementerio Santa María Magdalena de Pazzis del Viejo San Juan, a la una y treinta de la tarde.

Adiós a un cardiólogo con un corazón que no le cabía en el pechoUn amigo de tres décadas

“García Rinaldi y yo nos conocemos desde hace ya casi 33 años, era mi amigo, puedo decir que hasta mi confidente… me enseñó con sus consejos a creer en mí y que nunca permitiera que nada ni nadie perturbara mi vida”, sostuvo Arizmendi sobre la relación personal con su también especialista.

La última vez que estuvieron juntos fue el 28 de enero de este año para el estreno de la película Atraction to party, filmada en Mayagüez. Según la actriz, dos días antes de su deceso conversaron telefónicamente y acordaron verse el mismo día que falleció.

“Hablamos de situaciones que lo tenían un tanto preocupado, de los preparativos para la celebración del 20 aniversario de su primera cirugía cardiovascular en el Centro Médico de Mayagüez, el 14 de febrero del 2001, y del progreso de aquel paciente que aún se encuentra muy bien”, recordó.

Cuando llegó a la cita acababan de levantar el cadáver. “Había perdido a mi amigo y hermano”.

“Su preocupación mayor era el bienestar del ser humano, especialmente aquellos sin recursos económicos para hacer frente a cualquier crisis en su salud. Esta inquietud tenía como raíz uno de los principios básicos que adquirió de sus padres, que se resume en tres palabras: ayudar, ayudar, ayudar.

La “pasión por la medicina” según su hermana Marisol la tuvo desde adolescente. “Luis Soltero Harrington, amigo de la familia y pionero de la cirugía cardiovascular en Puerto Rico, quien fue su mentor, lo llevaba a sala de operaciones y Raulí se enamoró de la medicina siendo un ‘teenager’,”. Las enfermedades cardiovasculares que padecía su madre pudieron haber influenciado en su decisión por la cardiología, según dijo.

“Rauli seguía aprendiendo técnicas nuevas para mejorar el servicio a los pacientes. Nunca dejó de estudiar y aprender para atender a sus pacientes. Siempre decía que quería morir entre la sala 5 y 6 donde operaba… su legado es enorme”, concluyó.

A García Rinaldi le sobreviven su esposa Jeannette, sus cinco hijos, biológicos y de crianza, y sus hermanas Aida y Marisol.