Eugenio María de Hostos y Bonilla: síntesis de su pertinencia al presente y al futuro

Eugenio María de Hostos y Bonilla: síntesis de su pertinencia al presente y al futuroSaludos. Me uno al saludo protocolar, en conmemoración del 187 aniversario del natalicio de don Eugenio María de Hostos y Bonilla, el 11 de enero de 1839. Hoy nos reunimos para honrar la memoria de Eugenio María de Hostos y, a la vez, para afianzar en nuestras comunidades la pertinencia de su legado en el Puerto Rico de hoy y al futuro. Presentar esta alocución bajo el esquema obligado de cinco minutos no es nada fácil, pero acepté el reto porque la figura de Hostos lo amerita y se manifiesta con una vigencia sorprendente. Mas allá del escritor, maestro, luchador por la independencia, fue un agente de transformación ciudadana, estratega de la educación, defensor de la dignidad humana. Como paladín de la justicia social, Hostos entendía que la libertad real se forja con conocimiento, con ciudadanos activos, comprometidos y con instituciones al servicio de todos.

Su pertinencia en el Puerto Rico contemporáneo se manifiesta en varios planos. Destaco el aspecto educativo y su visión de una escuela para todos, sin exclusiones, que nos invita a replantear políticas que garanticen tanto el acceso, como la calidad y relevancia social.

Hostos nos ayuda a entender que la crisis educativa no se mide únicamente en pruebas estandarizadas, sino en el tipo de persona y de sociedad que estamos produciendo. Cuando se debilita la escuela pública, cuando se empobrece la enseñanza de la historia, de las artes, de la filosofía y de las ciencias, se reduce también la capacidad del país para debatir con rigor, para innovar, para emprender con responsabilidad y para exigir cuentas a quienes gobiernan.

En tiempos de desinformación y polarización, su llamado al pensamiento crítico es una herramienta de supervivencia democrática. Hostos creía que la razón, bien cultivada, podía ser un antídoto contra el fanatismo, el caudillismo y la manipulación. Hoy, cuando las redes cibernéticas aceleran el juicio fácil y la indignación momentánea, su insistencia en estudiar, argumentar y verificar adquiere un valor práctico: sin criterio no hay deliberación, y sin deliberación no hay democracia real.

Eugenio María de Hostos y Bonilla: síntesis de su pertinencia al presente y al futuroHostos nos recuerda que Puerto Rico no avanza si se queda en la superficie de los problemas. En lo cívico, su llamado a la participación responsable y al diálogo entre distintas perspectivas se alinea con la necesidad de instituciones transparentes, de debates éticos bien fundados y de una ciudadanía que, lejos de refugiarse en certezas cómodas, se comprometa con la búsqueda de soluciones colectivas.

Su ética de trabajo, su compromiso con la justicia y su convicción de que el progreso se logra con trabajo colectivo, con diálogo abierto entre diversas perspectivas y con la defensa de derechos fundamentales, siguen siendo guías para nuestras políticas públicas, nuestras instituciones y nuestra vida cívica.

Hostos también nos ofrece una mirada crítica sobre la convivencia cultural y la diversidad. Su impulso por una educación liberadora y por la igualdad de oportunidades resuena en nuestras prácticas actuales de inclusión, equidad de género y reconocimiento de pluralidad lingüística y cultural. En ese marco, la educación no es solo transmisión de contenidos, sino construcción de puentes entre generaciones, comunidades urbanas y rurales, y saberes locales con avances científicos.

Eugenio María de Hostos sigue siendo pertinente porque su proyecto no fue solo el de un intelectual del siglo XIX, sino el de un país por hacerse: una ciudadanía educada, ética y capaz de gobernarse con dignidad. En un Puerto Rico atravesado por crisis económicas, migración, desigualdad y debates constantes sobre el rumbo político, Hostos nos recuerda que ninguna transformación duradera empieza en los eslóganes /lemas, sino en la formación del carácter y en el cultivo de la razón.

En el presente, Puerto Rico enfrenta tensiones acumuladas: crisis fiscal, desigualdad, violencia, migración, vulnerabilidad energética y climática, desconfianza en las instituciones, y un cansancio colectivo ante la sensación de que los problemas se repiten sin resolverse. En ese paisaje, Hostos resulta actual porque ofrece una ruta distinta a la del cinismo y la resignación. Su pensamiento parte de una convicción radical: que la libertad no es un regalo ni una consigna; es una capacidad que se aprende, se practica y se defiende. Por eso colocó la educación en el centro. No cualquier educación, sino una educación integral—científica, humanista y moral—capaz de formar criterio propio, sensibilidad social y disciplina para el trabajo común.

Al presente, Hostos es una brújula moral. Su insistencia en la educación pública, científica y humanista como motor de movilidad social y de justicia sigue siendo una urgencia. En tiempos de desinformación y polarización, su llamado a pensar críticamente y a debatir con rigor es una herramienta de supervivencia democrática. Y su defensa de la dignidad humana—incluida la igualdad de las mujeres y la responsabilidad cívica—nos confronta con una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿qué estamos dispuestos a hacer, cada cual, para que el país funcione mejor?

Al futuro, Hostos es un mapa. Nos propone una idea de patria que no se limita a símbolos, sino que se mide por instituciones confiables, por solidaridad y por el compromiso con el bien común. Hostos nos ofrece dirección. Nos invita a construir instituciones fuertes, a planificar a largo plazo, a invertir en conocimiento y a crear un Puerto Rico más justo y resiliente.

Su visión antillana y solidaria también cobra nueva vida: Puerto Rico no puede pensarse aislado, y el porvenir se construye con cooperación, solidaridad y apertura al mundo sin perder nuestra identidad, exige cooperación regional, apertura cultural y capacidad de insertarnos en el mundo sin perder nuestra voz. De manera que, el porvenir exige cooperación, cultura y compromiso con nuestra región y con el mundo.

Recordar a Hostos no es nostalgia, es exigencia en asumir un reto: educar para la libertad, vivir con ética y convertir la ciudadanía en una práctica diaria. Nos convoca a sustituir la resignación por responsabilidad, la improvisación por proyecto, y el individualismo por ciudadanía. Si Puerto Rico quiere futuro, Hostos sigue diciendo lo mismo y señalando el camino: eduquemos para la libertad, vivamos con ética y construyamos un país a la altura de su gente.

Eugenio María de Hostos y Bonilla: síntesis de su pertinencia al presente y al futuroTal vez su lección más urgente para el porvenir sea ésta: la libertad requiere formación moral. En una época que premia lo inmediato, Hostos nos obliga a valorar lo lento y lo profundo: el hábito de estudiar, la constancia de organizarse, la paciencia de construir instituciones, la disciplina de rendir cuentas. Su ideal de ciudadano no era un espectador indignado, ni un consumidor de noticias; era un participante activo, capaz de asociarse, deliberar, votar con criterio, fiscalizar, servir y educar a otros. En otras palabras: Hostos no solo quería que Puerto Rico tuviera un estatus político; quería que tuviera una cultura cívica.

Por eso, hablar de la pertinencia de Hostos al presente y al futuro de Puerto Rico es reconocer que sus preguntas siguen abiertas y que sus respuestas siguen siendo herramientas. Nos invita a cambiar la conversación: de la queja a la propuesta, de la improvisación al proyecto, del personalismo a la institución, del conocido “sálvese quien pueda” a la solidaridad organizada. Nos recuerda que la patria no se hereda: se construye; y el futuro no se espera: se prepara.

Si Puerto Rico quiere un porvenir distinto—más justo, más estable, más creativo y digno—Hostos sigue siendo nuestro maestro vigente, no porque tenga recetas para cada problema moderno, sino porque ofrece algo más raro y necesario: un fundamento, educación para la libertad, ética para el servicio, ciudadanía para la democracia y visión para pensar en grande sin perder la humanidad. Ese es el Hostos que todavía nos habla, y esa es la tarea que todavía nos deja.

Finalmente, para culminar en este tiempo récord, que esta ofrenda floral sea símbolo de gratitud y compromiso: gratitud por lo sembrado y compromiso con las prácticas que nos permitan cosechar un futuro más justo y sensato: compromiso de seguir cultivando la educación libertadora, de fortalecer nuestras instituciones, de abrir rutas de diálogo que incluyan a toda la comunidad, y que nos inspire a construir un Puerto Rico más informado, más justo y participativo.

Muchas gracias.


NOTA: El discurso es una síntesis sobre la vigencia del pensamiento, del prócer Eugenio María de Hostos y Bonilla, en algunos casos resumido o parafraseado para el homenaje público, en ocasión de la conmemoración del natalicio #187 del prócer, en el que se abordan aspectos de su legado en el presente y al futuro del país. La Bibliografía Mínima incluye solamente una selección, entre la vasta producción historiográfica sobre Hostos, como muestra de las referencias utilizadas particularmente para esta alocución breve.

Vea en este enlace el documento original de la autora con referencias.


* La autora es Catedrática del Programa de Historia, del Departamento de Ciencias Sociales, Facultad de Artes y Ciencias de la UPR-Mayagüez.